sábado, 20 de diciembre de 2008

El regreso

Marta esta sentada a la vera del camino. En el papel que lleva en sus manos no hay más que una mancha que parece ser de chocolate reseco. Siente los labios resecos al contacto son su lengua.
Aún no recuerda nada. En sus memoria hay un espacio inerte, como un hueco en una carretera plana.
Se esfuerza por traer de nuevo a su memoria los hechos pasados pero el esfuerzo sólo le produce un intenso dolor en el temporal izquierdo. Mira hacia a ambos lados del camino y siente que este movimiento lo ha hecho ya miles de veces.
Se levanta y comienza a dar vueltas en circulos al rededor del árbol de caucho que la sostiene. Se pregunta dónde está y cuánto tiempo habrá pasado desde que recuerda haber despertado la última vez...pero, acaso en realidad habrá despertado antes?
Busca entre sus bolsillos y sólo puede sentir la tierra acumulada de varios días. Hace cuánto estará ahí se pregunta y dónde estará?
No puede siquiera recordar en qué parte crecen los árboles de caucho, debe ser en la selva, se dice a sí misma.
Siente las manos entumecidas y las cruza de manera que le queden debajo de los brazos para evitar que se le sigan enfriando. Es extraño, un árbol de caucho, un camino en la selva, hace sol y tiene frio? Nada parece tener sentido para Marta...claro, sie es que ese es su nombre,porque ahora que lo recuerda...no se siene muy segura.
Decide por un instante alejarse de su refugio y se avienta al camino para conseguir por lo menos una fruta que comer aunque siente que aún no tiene hambre.
Es extraño, desde que abrió los ojos siente como si el tiempo se hubiera detenido y las hojas de los árboles no se movieran.
Camina un largo trayecto hacia adelante, mirando para atrás a cada paso que da para corroborar que el árbol de caucho siga en su sitio.
Mientras camina va contando pasos 1, 2, 3... 100...ya ha andado bastante y el paisaje es el mismo.
Marta comienza a asustarse pues deduce que ya debe haber pasado más de tres hora desde que despertó y aú no ha encontrado ni un animal en el camino.
A medida que avanza, siente una aprensión en el pecho, como un mal presagio.
en una de las vueltas del camino encuentra la respuesta.
Tirado a la vera junto a un árbol de caucho distingue su cuerpo inerte en el punto máximo de la putrefacción. Los ojos vidriosos, las manos huesudas,la boca sin labios en una mueca nauseabunda. Junto al cuerpo en descomposición na servilleta con restos de chocolate cubierto de hormigas también muertas.
Ahora lo recuerda todo!
Fue su madre, cuando al encontrarla en la cama sometida por su padrastro quiso vengarse de él envenenando los chocolates de la caja que él guardaba celosamente en la alacena.
Pero Marta...Marta era su madre...Ana..ella los había econtrado y se los había comido uno a uno para que cuando el viejo los encontrara se llenara de cólera y así ella pudiera burlarse de él, para sentir por lo meos una satisfacción de venganza.
A sus doce años, Ana jamáshubiera podido pensar en otra cosa.
Tomó los chocolates y salió corriendo de la casa atragantándose el último cuando su madre la sorprendió en la cocina y comenzó a gritarla y a pedirle que los vomitara y los dejara...pero ya era muy tarde.
A la vera del camino y luego de haber caminado por tres horas, Ana se sintió fatigada y se recostó junto al árbol que ahora le sierve de lecho.
Su corazón se oprime pero siente que aún tiene algo pendiente en este mundo; por eso recoje su servilleta, respira y se sienta a la vera del camino a esperar que llegue el momento apropiado para ayudar a su madre a terminar su venganza

No hay comentarios: