El sol se rueda en la ventana blanca cuando cae la tarde y arde en mis ojos como brasas vivas.
Hay un segundo suspendido en la distancia del tiempo,un segundo de recuerdos..de memorias.
La fuerza interminable del olvido quiere arrancarme los sueños pero las manos de tu corazón me atan para que no me evapore con las tristezas.
Vivo sin prisas este momento preñado de amor y sinsabores. Te busco en la tierra y en el horizonte y te encuentro flotando en mis besos y en mis manos.
Eres la luna que sale en la noche oscura a alumbrarme el camino desierto de lamentos.
Te grito mil te quieros con esta fuerza del corazón que sólo tú conoces.
Es vano el deseo, la piel...mi necesidad de tí se aproxima a la fe...transparente, y, aunque aveces intangible, también omnipresente.
Para darte lo que soy ... no bastan mil te amo!!
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