A Jaime lo mataron a las cuatro de la mañana. Fue una muerte trágica de esas que suelen pasarles a las gentes del sinú. El señor que repartía la leche lo vio tirado en la boca de la vía que conduce al corregimiento de Guateque lleno, según sus propias palabras, de tantas balas como las que corrieron en el monte cuando los guerrilleros vinieron a matar a la chusma por allá en el año cuarenta y ocho.
Había salido de la casa a eso de las tres de la mañana, a buscar la carne que le tocaba vender según era su trabajo.
Cuando se despertó, descolgó los tenis del escaparate y tratando de hacer el menor ruido posible comenzó a vestirse. Su mujer se levantó casi de inmediato y, tocándole la espalda le pidió un ratito más en la cama…lo que según ella le hubiera salvado la vida, pero lo que su mujer no sabía es que nadie se muere en la víspera.
Salio Jaime de la casa, camiseta verde, pantaloneta blanca, rumbo al expendio, cuando, de repente, la camioneta gris 4x4, veinticuatro válvulas lo sorprendió y sin aviso lo llevó al que fuera su último destino.
El señor de la esquina que hasta los últimos días se había quejado de la sordera senil que lo acosaba lo vio todo, pero aún si hubiera gritado despavorido no hubiera podido evitar la tragedia porque uno se muere el día que le toca.
Lo que paso dentro del carro sigue siendo un misterio. Lo único que se sabe es que a ese mismo carro lo vieron dando vueltas por las finquitas que quedan para esa vía, y ya para las siete de la mañana estaba el muerto tirado en la mitad de la carretera con tantas balas dentro que lo dejaron como un colador de huequitos.
Pero el señor de la leche sabe que lo mataron a las cuatro de la mañana porque antecitos de esa hora él iba en su ruta de ida a la finca y no había nada. Para su regreso ya la tragedia estaba servida en la mitad de la carretea, y no hubiera descubierto que era Jaime, si, cuando pasó por la esquina de si casa a las tres y media de la mañana no lo hubiera visto cerrar la puerta camiseta verde, pantaloneta blanca.
Leiha
A una muerte inesperada...
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