La tarde se calma como la tierra cuando cae la lluvia.
El sol se asoma lánguido por entre las hojas buscando un destino cotidiano.
Los días amenazan iguales que las sombras que dejan los sueños inconclusos en la larga carretera del olvido.
...presiento que te he olvidado...escucho tu voz lejana y turbia como el agua de los río atestada de los residuos nauseabundos de la humanidad...
Pero estás ahí...en cada letra que emerge de lo profundo, en el sabor de la leche cortada, en el olor de una mañana sin rocío, en la mariposa que vuela presurosa a posarse en la ampola...y te veo!
Mientras te sienta con cada fibra de mi cuerpo y aún vivo entre mis manos no se curarán las heridas de la ausencia...
¿Qué has perdido tú?...Responde...
Acaso perdiste mis ojos?...Acaso perdiste mis manos?...Mis besos...mis sonrisas?
Aquí estoy...¿No me ves?...sigo aquí, donde me dejaste por la seductora muerte...
No mi bien..tú...tú no has perdido nada...yo sigo aquí, y sin tí, lo he perdido todo!
Leiha
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